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Gracias

Es la palabra que resuena en mi cabeza desde hace días o quizás meses.  Sé que es una de las banderas de la temporada y que la repetimos por costumbre, sin pensar en su significado literal y más aún, en el sentimiento que representa.  En el recién celebrado Día de Acción de Gracias, escribí en el grupo de chat de mis amigas de la escuela lo siguiente:

 

“Gracias a los que nunca se las damos y se las debiéramos dar. Gracias honestas y sinceras. Gracias por todo, hasta por lo más insignificante, porque no lo es. Gracias por los errores y los tropiezos, porque han sido buenos maestros. Gracias por todo lo que está por venir y que aún no sabemos”.

 

Surgió sin pensar, solo así.  ¿Cuántas personas tocan tu vida a diario de forma positiva?  Estoy segura de que no sabes, ya que muchas veces ni siquiera te das cuenta.  El conserje de tu edificio, la recepcionista de tu oficina, el chico que empaca las bolsas en el super, tu esposo, tus hijos.  ¿Cuántas veces les has dado las gracias sentidas, no de la boca para fuera?

 

Volviendo al Día de Acción de Gracias, luego entendí el por qué de esas palabras, que pondrían a prueba su significado en mi vida con hechos concretos.  Primero, se comprobó lo que ya sospechaba hacía meses.  Mi cuello no estaba bien y eso requirió mi viaje a último minuto a Nueva York a ver a mi médico, pasar por exámenes y llegar a la conclusión prevista, una nueva cirugía es necesaria para mejorar, la artritis sigue avanzando y más articulaciones sucumben ante ella.

 

Este impromptu me permitió pasar tiempo de calidad con mi hermano en esa ciudad, por lo que estoy agradecida.  Con mi cuello ortopédico de última generación vimos un show de jazz navideño en un teatro que es una joya, además que nos tomamos fotos con una tabla de los X Mandamientos en Sotheby´s. 

 

Agradecida estoy también por la vida de mi gordito lindo, Frodo Magnus.  Su partida trágica e inesperada me hizo llorar como si me hubiesen arrancado un pedazo del corazón.  No hay razón para preguntar el por qué o reclamar el para qué.   Por algo pasó y por eso me enfoco en recordar y agradecer todas las veces que fue mi enfermero en alguna convalecencia o disfrutó una película conmigo.  Aparte de sus aires de grandeza, temperamento dictatorial y porte imponente, a pesar de ser un Schnauzer Mini.

 

Agradecida estoy por estos tiempos tan acelerados, a los que se suma mi cumpleaños, en los que el deseo de compartir con nuestros allegados colma nuestra agenda.   Ese cansancio que pesa en los hombros no importa, tiempo para descansar tendremos después.  Por ese cansancio, también estoy agradecida, porque significa que mi vida ha sido activa estos días.

 

Les deseo que esta semana hayan compartido con sus seres queridos, como sea que haya sido su celebración, si es que la hubo.  Pues aún si estuvimos solos, estoy segura de que si revisamos bien, nuestro corazón tiene motivos para agradecer,  celebrar finales y nuevos comienzos y  mirar al futuro con ojos entusiasmados y el alma de fiesta.

 

Felices Fiestas para todos.

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