Cuando las cosas están destinadas a pasar, pasan. De un día para otro una hermana de la vida y yo terminamos participando en un "semi retiro" de yoga, ceremonia del cacao y cuencos de cuarzo. Con cadera chueca y todo. Si lo hubiéramos planeado, no sale. ¡Y fue maravilloso! La experiencia fue grata y enriquecedora, pero lo más importante, fue reafirmar que el camino que estamos construyendo es el correcto para este momento en nuestras vidas, que avanzamos con todos los dolores y alegrías que ello implica y que estamos destinadas a llegar muy lejos.