Señora, ¿le aplico el descuento, verdad? Siento una ola que me va subiendo desde los pies y no doy crédito a su pregunta. ¿Cómo me va a preguntar eso, no ve que soy joven todavía? ¿No se da cuenta que solo soy muy canosa, no es que soy vieja? Me ha pasado una y mil veces. A veces he aceptado, sintiéndome un poco culpable, pero en la mayoría, el ego me gana. Por otro lado, ¡los descuentos están buenísimos!, me he ido enterando solo por conocimiento general, no es que estoy apurada en usarlos. A quién quiero engañar. Ya lo he aceptado, voy a desbloquear un nuevo nivel muy pronto y solo puedo pensar en que ojalá el tiempo me alcance para hacer todo lo que quiero. El día es hoy...