Las velas son para quemarse

No quise hacer listas, ni resúmenes, ni recuentos del año.
Hoy preferí detenerme en una frase y dejar que su significado ilumine este cierre de ciclo.

Encender una vela es mucho más que un gesto decorativo.
Es presencia, es decisión, es recordar que el tiempo no se guarda para después.
Las velas no están hechas para mirarse apagadas, como tampoco nosotros estamos hechos para postergar la vida.

Y están también esas otras velas…
Las de los barcos que nos trajeron hasta aquí.
Agradecidas, necesarias, pero ya cumplidas.
Quemarlas no es renunciar: es no retroceder.

Cerramos un año 9, tiempo de culminaciones, despedidas conscientes y capítulos que se cierran.
Se abre un año 1, un ciclo nuevo para sembrar lo que queremos ver florecer en los próximos años.