Era un actor y persona que me llamaba la atención, buen niño decía, agua fresca para el ambiente polucionado. Hasta que empezó su relación con una miembro del clan Kardashian-Jenner. Empecé a dudar, pero le di el beneficio de no conocer a la chica en persona y pensar que él había sabido ver muy adentro. Muy adentro.
Pero con su último comentario, no solo se cayó del pedestal a medias en el cual se sostenía, sino que se volvió añicos. Contexto: en un conversatorio con Matthew MacConaughey en la Universidad de Texas sobre la preservación del cine, dijo textualmente según la revista Rolling Stone: “No quiero trabajar en ballet, ni en ópera, ni en cosas que digan: “Oye, mantén esto vivo, aunque a nadie le importe”.
Trató luego de sacar la pata luego diciendo que “respeta profundamente” a las personas que se dedican a estas disciplinas, pero el daño ya estaba hecho. El mundo de las artes y el público en general han generado una avalancha de comentarios negativos, incluso llegándose a comentar que esto afectaría los resultados en la entrega de los Oscar este domingo 15 de marzo, donde está nominado a Mejor Actor por su papel de Marty Mauser en la película Marty Supreme, por la que ya ganó el Globo de Oro. A propósito, los resultados ya están definidos a esta fecha, o sea que no afecta.
En fin, la respuesta no solo ha sido negativa, sino creativa en grandes dimensiones. Por ejemplo, el Royal Ballet and Opera de Londres posteó “Lo siento, @tchalamet. Te ofreceríamos entradas de cortesía para Akenatón, pero se están agotando. Quedan algunas plazas disponibles si te apuras”.
Otros han ofrecido descuentos y promociones para adquirir boletos a espectáculos de ballet u ópera utilizando el código CHALAMET o THIMOTHEE como por ejemplo la Opera de Seattle y la Filarmónica de las Artes en México.
El Metropolitan Opera de Nueva York y el Teatro Real de Madrid han publicado videos de sus salas llenas para recordar que estos “artes muertos” emplean a miles de personas. Y ¿qué pasa con la sensibilidad artística? ¿O es que para actuar la fuente de inspiración es diferente a la ópera o el ballet? Me avisan si es así.
Lo peor, señalado por muchos, es que tanto su madre como su hermana, son bailarinas. Go figure.
Me llenó de emoción el video publicado por nuestro Teatro Nacional, donde las personas hicieron fila en las calles adoquinadas del Casco para obtener boletos para El Lago de los Cisnes presentado por nuestro Ballet Nacional. Panameños. Amantes del ballet. ¿Es en realidad un arte muerto, aún con su existir de 500 años aproximadamente?
Timothée, o como se escriba. Tu comentario me llegó profundamente y no me demuestra más que tu rotunda arrogancia o soberana ignorancia y falta total de amor y apreciación por las artes. Y para responderte directamente, A MI SI ME IMPORTA, y sé que a muchos más, también.
Veremos qué pasa finalmente con él, ¿lo dejarán de seguir en redes? ¿dejarán de ver sus películas? El tiempo dirá.
Lo que si es que este faux pas es una oportunidad de oro a tomar por los cuernos por la industria operática y de la danza, para llegar a otros públicos, para montar más funciones, para ser más arriesgados, para que más jóvenes talentosos sueñen con unirse a sus filas. Espero que lo aprovechen.
Bien decía mi abuela, uno nunca escupe hacia arriba. Porque todo lo que sube, en algún momento, baja.




