Ya falta menos

Confesiones del tiempo previo al viaje y retos enfrentados a nivel físico durante el recorrido. El mejor chocolate con churros de la historia y la entrada triunfal a Santiago. Me sentí como una monarca que regresa a su reino luego de haber expedicionado por nuevos territorios y los ha conquistado. Un regreso triunfal al mundo real donde tocaba aterrizar e internalizar tantas vivencias y todo lo visto por mis ojos. Poder abrazar al Santo, no tuvo precio, no nos lo esperábamos y fue la más grata sorpresa. Retirar las credenciales de la hazaña, junto a tantos peregrinos de alrededor del mundo, todos rebosantes de alegría, fue otro momento inolvidable. No se pierdan la conclusión de esta historia, a través de la cual compruebo una vez más, que el verdadero viaje es hacia nuestro interior.

Ultreia et suseia

Texto para el correo: El Camino de Santiago. Experiencia que quise vivir desde mi adolescencia y sobre la cual leí mucho. Anhelaba ir, algún día…en diversas ocasiones planes se armaban y descomponían, hasta que finalmente, se dió. Por supuesto, no lo hice completo, no había forma de robarle tanto tiempo al tiempo. Sabía que era muy improbable que recorriera los tramos completos. Pero nada de eso importó. Fue perfecto. Y lo más importante, fue lo que siempre soñé.

El último tabaquito de Julio César

Cómo un objeto de repente nos trae toda una sarta de recuerdos. Imágenes, olores, sentimientos, risas y añoranzas. Cada historia de vida es única, lo que para unos es algo extraño, para otros es su película diaria. El último tabaquito de Julio César es uno de los capítulos de ese guión, un elemento omnipresente en mi vida desde antes de nacer, me sigue acompañando mucho después de la partida de su dueño.

Cuando el cuerpo dijo basta

Por aquí y por allá les he hablado de algunos “percances” de salud con que la vida me ha sorprendido a lo largo de mi vida. Durante mi era científica y racional, buscaba explicaciones sustentadas y todo parecía tener una lógica perfecta…

Despidiéndome de mis bebés

Es que así me siento cada vez que uno de mis libros cruza la puerta para ir a vivir a otra casa o a una librería. Fueron creados para irse, para volar lejos, para traspasar fronteras. Sin embargo, cada vez que dedico un ejemplar o armo un paquete no puedo evitar que se me apriete el corazón. Adiós mis hijitos, que sean felices en su nuevo hogar, hagan reír y toquen el corazón de sus nuevas familias…

En tiempos de cartas

Las cartas se han perdido, al igual que muchas de las tarjetas de felicitaciones físicas. La limitación del espacio del papel nos obligaba, pienso yo, a ser más directos y al grano en nuestra comunicación y a plasmar nuestros sentimientos y emociones por si no hay otro momento para expresarlo. Las cartas son seres vivos, sienten y hacen sentir y son atesoradas como testigos de secretos muy profundos o noticias relevantes. De las cartas, mi papá y el tío Juan hablamos esta semana.

Grabando en 3, 2, 1

En el evento de la presentación del libro, mi querida Alexandra Ciniglio sacó del baúl de los recuerdos nuestros pininos en el mundo periodístico, cuando sin saber muy bien lo que hacíamos ni a la candela en la que nos íbamos a meter…

Caridad nunca me desampara

Les termino el cuento de la odisea en Miami. Tantos detalles y anécdotas de ese tiempo, que al final de cuentas resultó en un mes fuera de mi casa, mi rutina, todo. Una vez más, queda demostrado que por más que creamos ilusamente que tenemos nuestra vida programada y dispuesta, Dios nos manda una lección para que hagamos la tarea y aprendamos lo que nos hace falta. Aprendizajes de esos que ni siquiera sabíamos que nos hacían falta o eran importantes. Una vez pasada la tormenta, nos dimos cuenta que eran indispensables.

Una odisea en Miami

Lo que empezó como un viaje que pintaba ser muy divertido, terminó siendo una estadía prolongada y absolutamente no programada en esta ciudad. En esta primera entrega, les cuento como, una vez más, se comprueba el dicho “uno propone y Dios dispone”, Todo sucedió tan rápido, que no hubo tiempo ni para darnos el permiso de sentir nada, solo una gran desilusión al no podernos subir en el barco para celebrar a nuestra amiga.

Señora, debe pasar al cuartito

A lo mejor ustedes nunca han vivido esta experiencia. A lo mejor si. La cosa es que cuando uno viaja a otro país y le indican que debe pasar al cuartito de seguridad, el estómago da como siete volteretas y uno se encomienda a todos los santos para salir airoso de la prueba. La cosa es que yo soy experta en esto ya que me ha pasado infinitas veces y no por mi culpa. De eso se trata este escrito y también sobre las personas que me ha tocado ver, sus circunstancias y lo que ingenuamente o no, tratan de introducir camuflado en su equipaje.