La Virgencita en el Portal

Comienza la época favorita del año para muchos, triste para otros e indiferente para algunos. Tradiciones familiares se sostienen mientras que otras se van difuminando con el paso del tiempo y la falta de quien las mantenga vivas. Hoy te cuento una que siento que se ha perdido y es la de honrar a la Virgen María con motivo del Día de la Madre la primera semana de diciembre. En mi casa lo hacían y se transformaba en un espacio de unión familiar y de abrazo comunal. De corazón y genuino. ¿Qué tradición quieres rescatar este año?

La vida siempre te sorprende

Cuando piensas que ya lo has hecho y vivido todo, te das cuenta que no es así. Surgen nuevos intereses, conexiones, propuestas, ideas, tantas cosas que despierta la inquietud en tu alma y las ganas de convertirlo en realidad. 

Agatha Christie, mi amiga

Hay autoras que marcan nuestra manera de leer, de observar y hasta de pensar. En mi caso, Agatha Christie no solo fue una puerta al mundo del misterio, sino una maestra silenciosa en el arte de mirar más allá de lo evidente. Su nombre, sus personajes y sus intrigas me acompañaron desde la adolescencia, moldeando una parte de mi curiosidad y mi amor por las historias que esconden algo más que un crimen.
Este texto es un homenaje íntimo a esa relación lectora que me ha acompañado desde siempre. A través de las páginas amarillentas de su colección —algunas incluso con la huella de un tabaquito encendido—, vuelvo a encontrarme con aquella escritora que no temía desaparecer para reinventarse y con los personajes que me enseñaron a escuchar, observar y desconfiar de las apariencias.

Ya falta menos

Confesiones del tiempo previo al viaje y retos enfrentados a nivel físico durante el recorrido. El mejor chocolate con churros de la historia y la entrada triunfal a Santiago. Me sentí como una monarca que regresa a su reino luego de haber expedicionado por nuevos territorios y los ha conquistado. Un regreso triunfal al mundo real donde tocaba aterrizar e internalizar tantas vivencias y todo lo visto por mis ojos. Poder abrazar al Santo, no tuvo precio, no nos lo esperábamos y fue la más grata sorpresa. Retirar las credenciales de la hazaña, junto a tantos peregrinos de alrededor del mundo, todos rebosantes de alegría, fue otro momento inolvidable. No se pierdan la conclusión de esta historia, a través de la cual compruebo una vez más, que el verdadero viaje es hacia nuestro interior.

Ultreia et suseia

Texto para el correo: El Camino de Santiago. Experiencia que quise vivir desde mi adolescencia y sobre la cual leí mucho. Anhelaba ir, algún día…en diversas ocasiones planes se armaban y descomponían, hasta que finalmente, se dió. Por supuesto, no lo hice completo, no había forma de robarle tanto tiempo al tiempo. Sabía que era muy improbable que recorriera los tramos completos. Pero nada de eso importó. Fue perfecto. Y lo más importante, fue lo que siempre soñé.

El último tabaquito de Julio César

Cómo un objeto de repente nos trae toda una sarta de recuerdos. Imágenes, olores, sentimientos, risas y añoranzas. Cada historia de vida es única, lo que para unos es algo extraño, para otros es su película diaria. El último tabaquito de Julio César es uno de los capítulos de ese guión, un elemento omnipresente en mi vida desde antes de nacer, me sigue acompañando mucho después de la partida de su dueño.

Cuando el cuerpo dijo basta

Por aquí y por allá les he hablado de algunos “percances” de salud con que la vida me ha sorprendido a lo largo de mi vida. Durante mi era científica y racional, buscaba explicaciones sustentadas y todo parecía tener una lógica perfecta…

Despidiéndome de mis bebés

Es que así me siento cada vez que uno de mis libros cruza la puerta para ir a vivir a otra casa o a una librería. Fueron creados para irse, para volar lejos, para traspasar fronteras. Sin embargo, cada vez que dedico un ejemplar o armo un paquete no puedo evitar que se me apriete el corazón. Adiós mis hijitos, que sean felices en su nuevo hogar, hagan reír y toquen el corazón de sus nuevas familias…

En tiempos de cartas

Las cartas se han perdido, al igual que muchas de las tarjetas de felicitaciones físicas. La limitación del espacio del papel nos obligaba, pienso yo, a ser más directos y al grano en nuestra comunicación y a plasmar nuestros sentimientos y emociones por si no hay otro momento para expresarlo. Las cartas son seres vivos, sienten y hacen sentir y son atesoradas como testigos de secretos muy profundos o noticias relevantes. De las cartas, mi papá y el tío Juan hablamos esta semana.

Grabando en 3, 2, 1

En el evento de la presentación del libro, mi querida Alexandra Ciniglio sacó del baúl de los recuerdos nuestros pininos en el mundo periodístico, cuando sin saber muy bien lo que hacíamos ni a la candela en la que nos íbamos a meter…